¿Sabría distinguir los huevos procedentes de gallinas criadas al aire libre con semillas de los huevos procedentes de gallinas criadas en cautividad con piensos? Probablemente sí cuando los rompa y los cocine, pero, ¿y cuando están en el supermercado?
Ahora ya no será esto un problema, porque desde el 12 de Marzo ha entrado una nueva Ley en vigor que obliga a que en los estuches o embases se incluya la explicación del código impreso en los mismos.
De tal modo que:
- El primer dígito se refiere a la forma o sistema de cría de las gallinas, por lo que tendremos que saber que: 
* el nº 2 de suelo: Sin acceso al exterior pero se pueden mover libremente por la nave en la que se encuentran, aunque dicha nave esté densamente poblada. Existe un mayor control del estado de las gallinas y las condiciones ambientales de la nave.
* el nº 3 de jaulas: Un sistema que permite producir más huevos y disponer de mayores controles ganaderos y sanitarios a costa de una capacidad de movimiento limitada del ave.
- Las dos letras siguientes se refieren al estado miembro de producción (España, Francia etc.)
- El resto de dígitos se refieren a la granja de producción
Se mantiene asimismo la clasificación tradicional: categoría A, destinados a consumo humano directo; y B, sólo aptos para la industria. También se mantiene la clasificación por peso de los huevos de categoría A, que se distinguirán con las letras XL, L, M y S (de mayor a menor tamaño)
Otros requisitos recogidos en la legislación anterior, como incluir la fecha de consumo preferente, la categoría de calidad y peso y la fecha de duración mínima, son igualmente obligatorios. Aquellos productores que vendan los huevos directamente al consumidor no estarán obligados a seguir estas directrices.
¡Ya sabéis, los huevos con un 0 al comienzo del código son los mejores!






